¿A quién no le gustan los reality shows? Seamos honestos, por lo menos debes de ver alguno, y no necesariamente hablamos de cosas como Jersey Shore, programas como Master Chef, The Voice, Exatlón, Ultimate Beast Master y RuPaul’s Drag Race son considerados una sensación en las redes sociales. Y es que nos encanta ver personas desconocidas haciendo actividades que bien podrías estar haciendo tú. La fórmula de los reality shows le caído muy bien a las casas productoras, pues costear a los protagonistas es prácticamente gratis, sólo hace falta preguntar “¿quién quiere salir en televisión?”; el verdadero trabajo está en postproducción, pues es ahí que ocurre la verdadera magia.

Cuando MasterChef hizo su debut en televisión nacional, fue todo un fenómeno, una nueva oferta de televisión reality que atrapó inmediatamente a la audiencia. Y es que supieron cómo hacerla: consiguieron una participante de origen humilde. Le agregaron el toque millennial con la interacción en redes sociales y vamos, hasta consiguieron una monja, además sabían de qué se trata el drama de la televisión nacional y tropicalizaron el programa con toques de sentimentalismo y religión. Y sí, tal vez las ediciones extranjeras de Master Chef piden un poco más de nivel culinarios, sin embargo a diferencia de lo que podríamos pensar, están cortados con la misma tijera de la post-producción; siempre vamos a encontrar al “villano”, el cual mantienen hasta los últimos siete u ocho participantes para luego decirle “adiós” sin importar qué tan bueno sea su nivel, también está el “participante joven”, quien es considerado como un “bebé de 20 años” que es muy bueno, pero solo le falta la experiencia que le puede dar el tiempo, y está el “participante de origen humilde”, aquel que demostró un destello de genialidad oculto en un pueblo alejado del mundo. Todos ellos los puedes encontrar en cualquier versión de Master Chef.

Por otro lado están las competencias atléticas, Exatlón ha servido como plataforma para todos aquellos atletas alternativos ¿quién diría que el parkour de tus años de juventud te llevaría a estelarizar un programa? Lo mismo ocurre en Ultimate Beast Master, éxito de Netflix que logra entretener por lo extremo, a veces peligroso y muy divertido uso de sus obstáculos; por que a la gente le encanta ver los retos a los que se enfrentan personas como tú y como yo ¿para qué ver a Sylvester Stallone recorriendo un circuito de obstáculos cuando puedes ver a una persona completamente desconocida? (Esto hasta el mismo Stallone lo sabía y por eso es que le entró a la producción de Ultimate Beast Master) ¿Cuántas veces no te has encontrado diciéndole al televisor cómo podría estar haciéndolo mejor el concursante? Esto es lo que los hace tan entretenidos.

Pero algo que sin duda adoramos de la reality tv es que nos enseña mundo mágicos y desconocidos (para algunos), claro, estamos hablando de RuPaul’s Drag Race, que con su drama, inventadez, sarcasmo y humor negro, ha logrado hacerse un espacio en el corazón de mujeres y hombres por igual, y lo que personalmente me encanta de RuPaul’s Drag Race es que puede gustar a cualquier persona, sin importar que sean drags, hombres trans, mujeres heterosexuales, padres de famila, jóvenes, adultos mayores… ¡quién sea!

La televisión reality ayuda bastante a tener una mirada del mundo actual, tal vez en algún momento tengamos a un participante en MasterChef México o en La Voz, México que sea abiertamente gay, o a una mujer no tan agraciada como lo que vemos en el medio, se vale soñar, lo cierto es que hoy en día las televisoras están volteando a ver cada vez más a lo que reacciona el Internet… igual y no estamos tan lejos de renunciar a los arquetipos que conocemos.