Las redes sociales cada vez son más sensibles y es que entre la lucha por el respeto entre las personas el discurso se están confundiendo y ahora, sobre todo en Twitter, las figuras públicas tienen que andarse con cuidado cada que se toca un tema «polémico».

Un ejemplo claro de ello fueron los comentarios de la escritoria J.K. Rowling, quien hizo una serie de comentarios transfóbicos en los que rechaza que existan personas transgénero y no reconoce sus derechos. Sin embargo lo malo fue cuando se metió Daniel Radcliffe, pues si bien enfrentó a la escritora, no faltó mucho para que lo culparan de «mansplaining» a la autora.

Así, Daniel recibió varias críticas solo por apoyar otra causa, demostrando así que poco a poco se pierde el sentido de las protestas en línea. Mientras los baby boomers se refieren a las nuevas generaciones como «generaciones de papel», los centennials (y parte de los milennials) están mostrando que se debe de tomar una postura no tan frágil del tema.

Por otro lado está la tendencia de «sacar los trapos sucios» de las celebridades, con videos o pruebas de que dijeron algo hace más de una década que ahora podría ser considerado «políticamente incorrecto». ¿La solución? No irse a los extremos y considerar que hay puntos medio para todo.