¿Quién puso colores al tenis?

La mercadotecnia dejó atrás al "deporte blanco".

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El llamado “deporte blanco” no lo es más desde hace algunos años, prueba de ello es la cantidad de equipamientos que los jugadores utilizan a lo largo de las largas temporadas anuales en las que llegan a jugar hasta 40 torneos.

Quizá desde que Andre Agassi rompió la tradición de que todos usaran colores blancos en sus uniformes, la mayoría de los tenistas comenzaron a cambiar la manera de vestir, hasta nuestros días en los que son las marcas las que deciden qué colores usará el tenista al que patrocinen.

Ya a mediados de los 90 la marca que patrocinaba al tenista brasileño Gustavo Kuerten decidió que para un torneo de Roland Garros todos los jugadores a los que patrocinaba usarían zapatos azules con amarillo, con un diseño realizado para “Guga”, algunos, acostumbrados al impecable color blanco no los quisieron usar y perdieron el patrocinio.

Hoy en día marcas como Nike o Adidas visten a algunos de los mejores jugadores del planeta y no sólo les dan la ropa, sino que les asignan los colores con los que deben enfrentar cada uno de los torneos importantes según la moda.

Tal es el caso de Jo-Wilfred Tsonga a quien a lo largo de 2015 Adidas le hizo vestir de morado, anaranjado, gris con azul, blanco, rojo y actualmente verde agua, según los colores que iba lanzando de su calzado especial para tenis llamado Barricade.

Rafael Nadal y Roger Federer son casos parecidos, ambos con submarcas individuales de Nike, son vestidos por la marca estadounidense según su conveniencia en cada uno de sus torneos.

Nadal vistió de rosa en Australia, azul en Roland Garros, gris con camuflaje en Estados Unidos, además de combinaciones en naranja, amarillo, verde, azul cielo, y negro a lo largo del año, según los lugares y modelos que Nike iba sacando de su calzado.

Con Roger Federer no fue diferente, pues usó el rojo, amarillo, guinda con rosado, azul marino con negro, rojo con gris, morado y verde obscuro, evidentemente, cada color de camiseta perfectamente combinado con el calzado y hasta la banda para el cabello.

La mercadotecnia del tenis y los modelos que utilizan los jugadores cada vez va más lejos y cada vez son más las marcas involucradas en el mundo de la pelota amarilla, aunque es evidente que no todas tienen el poder económico como para provocar que los jugadores vistan a su gusto en el país que ellos decidan.

Sin embargo estos cambios de ropa no son precisamente obligados, sino más bien parte de jugosos contratos que incluyen, en el caso de Roger Federer hasta 10 millones de dólares anuales, un poco más, quizá centavos de lo que cobra Nadal a Nike.

Muy por debajo de ellos con 20 millones de dólares por cinco años aparece Tsonga con Adidas que lo nombró su rostro en el tenis tras años de intentar que el escocés Andy Murray (hoy con Under Armour) fuera un imán de ventas.